24 de octubre de 2010

El paradigma universitario ¿1?

Y la norma del primíparo es quitarse uno de los dos nombres, o más (si se tienen), claramente el que el sujeto considere más feo o menos atractivo socialmente. Si existe algún nombre de uso exclusivo de la familia y no del resto de personas, es un buen indicio de que ése debe ser el eliminado.

Acciones tomadas:
- Eliminado el nombre, o nombres, no sólo a la hora de presentarse y dar su nombre y demás datos personales en clase, sino también de todo servicio web donde lo tiene registrado, léase Facebook, Twitter, Hi5 (¿será?), Myspace (...), etc.
- Se botan todo tipo de documentos o cartas amorosas comprometedoras, o afines al asunto, especialmente si están en la billetera o rondan algún lugar visible de la habitación o la cotidianidad en general.

Si el individuo tiene un nombre compuesto, se le denota ahora como práctico eliminar uno de los dos, prácticamente al azar, así se da simplicidad a la hora de ser introducido ante otras personas y dificultad a la hora de ser encontrado en una red social o alguna labor semejante, léase: si lo encuentran, es porque de verdad lo necesitaban.

Fin I

20 de octubre de 2010

La creación (común)

Cuando supo que la tratarían de idiota, hizo alarde de su potencial.
Cuando supo que le llamarían ilusa, empuñó un lápiz.
Cuando supo que no le pagarían nada, decidió trabajar por todo. Y todos.
Cuando se dió cuenta que el mundo era un lienzo pequeño, lo dividió apenas en derecha e izquierda.

Entonces vislumbró lo que evolucionaba abajo de sí:
Hubo por un lado libros cerrados, melodías silenciadas, colores escasos en las puertas y ventanas y un sinsabor en todo; y por el otro lado amanecieron las paredes llenas de colores, casi gritaban los instrumentos, las calles se inundadaron de páginas con temas tan variados como los granos de arena bajo los pies. El mundo ya no les pertenecía a los últimos, era su medio. De hecho nada y todo les podía ser suyo a la vez. Sólo se sabía de qué mano o manos provenía.

Y en lo concerniente a Ella -que es todos en Una-, y éstos, sus dos lados recién descritos, empezó a narrar su historia a diestra y siniestra, respectivamente.





Un homenaje.

Exceso de Sinapsis

Llévame la cabeza a querer:
golpear y aplastar los objetos;
hacer físicas las formas de las sombras;
balancearme en puentes de sonidos;
sumergirme en piscinas de sabores;
y por último rozar, al menos, las superficies bióticas.

Conglomeran alrededor de una decena de impulsos,
resultan éstos en una reacción en cadena de sentimientos,
invaden con paradojas el sosiego,
y descartan toda posibilidad de súbito despertar.

Tanto es el tiempo percibido como improductivo,
cual ultravioleta, es rápida la propagación de los sorprendidos,
nace el teléfono roto de una agonía como latidos terminales.

No hay aquí iteraciones finitas hasta el clímax,
se repiten los inexplicables hasta el ahogo:
comienza en duda, luego cuestionamiento,
si infla en alaridos y explota en las incontinentes salinas